Cuando se está arriba de la rueda de la fortuna

Rueda de la fortuna 1

Como si estuviéramos ante el movimiento de la rueda de una noria, que tediosa y repetitivamente llena y vacía sus cangilones, los ciudadanos de la capital del País, que recién habíamos vivido el episodio del Corredor Cultural (¿) Chapultepec, nos volvemos a enfrentar a otro nuevo intento, largamente incubado y ocultado, de privatizar el espacio público para que un tercero lo transforme y explote con fines de lucro.

Emulando a López Obrador cuando éste designó a Clara Sheinbaum, como la responsable de la construcción del segundo piso del Periférico, pese a que este encargo no se ajustaba a sus funciones legales y al absurdo que significó poner al frente de un proyecto que estimularía el uso del automóvil particular —una de las principales fuentes de contaminación— ¡a la Secretaria del Medio Ambiente!, ahora Mancera nombra a Tanya Muller, para que defienda el proyecto de la rueda de la fortuna que pretende construirse en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, pese a que, entre sus atribuciones, no está concesionar el espacio público. Su única responsabilidad operativa con el Bosque es la administración del zoológico.

La gestión de Muller ha sido errática y, ciertamente, los elevados índices de contaminación —el momento de la verdad para un responsable del medio ambiente— ponen en tela de juicio su eficacia y su desempeño, lo cual no ha sido gratuito para la ciudadanía que lo paga con tiempo, dinero y enfermedades.

Desconociendo los traspiés del Hoy No Circula, en particular su impacto en el crecimiento del parque vehicular cuando se hizo permanente, y sin contar con bases técnicas, Muller decidió establecer el “Doble No Circula”, lo que desplomó los precios y ensanchó el mercado de vehículos usados, cuando la opción desde un principio era, como ahora lo pretende hacer, elevar los mínimos para el otorgamiento de todas las calcomanías, empezando por la doble 0. Peor aún, en lugar de ser proactiva y anticipar la postura que asumiría el Poder Judicial respecto a los amparos que se presentaron en contra del Doble No Circula, se esperó a que se resolvieran a favor del ciudadano, lo que puso en las calles a miles de vehículos agudizando el problema del tráfico y la contaminación, para, ahora sí, empezar a hablar de hacer más estrictas las especificaciones para la entrega de los engomados.

Actuar, sin tener elementos sólidos, parece una comportamiento repetitivo de la Secretaria del Medio Ambiente, como ocurre con la construcción de muchas ciclopistas que lucen subutilizadas, mientras los autos, ante vías más estrechas, hacen filas más largas y sus motores permanecen encendidos por lapsos más prolongados. ¿Cuál es el balance ambiental?

No me opongo a incentivar el uso de la bicicleta, sino a comprometer recursos públicos sobre bases endebles, mediante acciones que tienen más un carácter de aspiración o de intento para plantear un discurso a favor del medio ambiente, aunque en la práctica se le perjudique.

Durante la reunión que los representantes vecinales tuvieron con Muller el pasado 24 de febrero, dijo*: “hay una percepción positiva de este tipo de infraestructura (Sí, para ella una rueda de la fortuna es infraestructura) para el Bosque de Chapultepec porque se encuentra en un lugar seguro, de fácil acceso”, lo cual sustenta en un estudio denominado Diagnóstico de Viabilidad Social del Proyecto “Rueda de la Fortuna de la Ciudad de México” elaborado por el Centro de Colaboración Cívica(CCC)**.

Lo primero que se puede decir de este trabajo, es que el título del estudio no se expresa en su contenido, porque éste es en esencia la narrativa, casi anecdótica, de una serie de entrevistas que se realizaron a los representantes de organizaciones que se identificaron como actores estratégicos. Sin embargo, no queda claro, si las opiniones de los entrevistados fueron dadas a título personal o expresan la postura oficial de la organización a la que pertenecen, lo cual resulta trascendente en un proyecto de esta naturaleza.

Pero lo más grave y lo cual pone en entredicho la objetividad e imparcialidad de las conclusiones, es que del listado de las trece agrupaciones u organizaciones a las que pertenecen las personas entrevistadas, salvo dos: Comité Vecinal de la Colonia San Miguel Chapultepec y la Voz de Polanco A.C.  que ya se han pronunciado en contra del proyecto, el resto están dentro de la estructura de Gobierno del Distrito Federal o están vinculados a éste o al proyecto por razones contractuales.

¡Esto, no es serio!, se entrevistaron a sí mismos. No se puede tratar a los ciudadanos como idiotas, como cuando Muller señaló que “Lo que nos rige no son los usos de suelo urbano porque estamos clasificados como un área de valor ambiental”, cuando en la página de internet de la dependencia a su cargo***, se establece con claridad la vocación de cada una las secciones del Bosque de Chapultepec: la primera se considera histórica, la segunda, recreativa y la tercera, ambiental. Así, de esa manera, lo hemos entendido los capitalinos desde hace muchos años. O, ¿habremos vivido en un engaño que ahora se revela mediante una interesada y caprichosa interpretación de la normatividad, que se da después de que unos sagaces inversionistas descubrieran una oportunidad de negocio que nadie había visto antes?

Si ya es grave que se trastoque el uso al que está destinado un bien público, como es el Bosque de Chapultepec, peor aún, que éste se concesione de manera opaca a espaldas de la ciudadanía que en esencia es su legítima propietaria y que con justa razón debería obtener respuestas a sus cuestionamientos, antes que aceptar hechos consumados.

¿En qué plan encaja modificar la vocación de la Primera Sección?, ¿qué opina el INAH?, ¿cómo se escogió al concesionario?, ¿cuáles son los términos del contrato y las obligaciones y derechos de las partes?, ¿qué deberá aportar el gobierno de la Ciudad?, ¿cuál es el plazo?, ¿cómo garantizará el concesionario sus obligaciones en términos de depósitos, seguros y fianzas?, ¿qué ocurre si el concesionario quiebra o la empresa concesionaria cambia de dueños?, ¿quién recogerá los fierros y volverá a poner todo en su lugar?, ¿quién escogerá a la empresa que periódicamente certifique la seguridad de la estructura y su operación?, ¿quiénes son los dueños de Rueda Bicentenaria S.A. de C.V., empresa que en apariencia tiene su domicilio social dentro de una plaza comercial localizada en Zapopán, Jalisco?, ¿a cuánto ascienden sus activos?

Si los ciudadanos permitimos que pedazos del espacio público, se concesionen inopinadamente para fines de lucro y por ello se modifique su uso, como ahora sucede con la Primera Sección de Chapultepec, estaremos abriendo la puertas a la voracidad de los intereses comerciales. De ahí, la enorme relevancia que tuvo el esfuerzo que hicieron miles de ciudadanos, para que el resultado de la consulta sobre el Corredor Chapultepec fuera un no rotundo.

Por eso, llama la atención que Mancera tenga la tenacidad para insistir con otro proyecto de este tipo, lo que contrasta con el olvido en que parece haber caído respecto al derrumbe de Santa Fe, la venta de la residencia donde vive su otrora jefe y predecesor, y a las irregularidades que hubo en la construcción de la línea doce del Metro.

Ocupar puestos públicos es como viajar en la rueda de la fortuna; cuando se está arriba se puede otear el horizonte a plenitud. Eso procura una sensación de grandeza y poderío, porque todo y todos se ven más pequeños. Desde ahí el griterío ciudadano es apenas un murmullo ininteligible. Timbres, telefonazos y reuniones en lugares asépticos y reservados, bastan para resolver desde lo más complicado hasta lo nimio. La utilería del poder lo puede todo. Pero irremediablemente llega el momento de bajar, pisar el piso y caminar a la par del resto de los mortales, entonces es cuando cada uno revela su verdadera talla.

*http://www.diariodemexico.com.mx/sedema-no-parara-construccion-de-rueda-cdmx/

**http://www.lagranrueda.com/la-gran-rueda-cdmx–proyecto.html

*** http://www.sedema.df.gob.mx/bosquedechapultepec/index.php?option=com_content&view=article&id=45&Itemid=28

El inexorable alargamiento de la adultez

 

Generaciones

El notable incremento que ha experimentado la esperanza de vida está dando lugar a la eclosión de una nueva fase de la edad adulta, que no hemos logrado caracterizar, ni entender a cabalidad sus implicaciones en la sociedad, pero que cada día se hace más evidente en la medida que el grupo poblacional que más rápido está creciendo, es el que supera los sesenta y cinco años de edad.

Un niño nacido en 1950 tenía una esperanza de vida de 49 años. Hoy, si el niño de aquel entonces se convirtiera en abuelo a la edad de 65 años, sus nietos tendrían una esperanza de vida de 76 años. ¡No está mal!, es un aumento de 50%, lo cual ha sido gracias a los avances de la medicina y a que, pese a todos los tropiezos que ha tenido la economía del País, la calidad de vida ha mejorado, aunque no de igual manera para todos los mexicanos, ni al nivel que hubiéramos deseado.

¿Quiere decir lo anterior que quienes nacieron en 1950, como ese abuelo hipotético, llevan rato viviendo años extras?

No, lo que ocurre es que el cálculo de la esperanza de vida se hace de acuerdo a la edad de cada grupo poblacional, como lo puedes apreciar en la siguiente gráfica:

Esperanza de vida 2

Si te fijas con detalle en las dos primeras barras notarás que son iguales. Es decir, la esperanza de vida y los años probables por vivir de un recién nacido (0 años de edad) son números idénticos: 76 años. En cambio, para una persona de 50 años su esperanza de vida es de 79, lo que significa que presumiblemente tiene 29 años más por vivir.

La esperanza de vida se calcula con base en la pirámide de edades que exista en un momento específico. Por tanto, si través del tiempo ésta se alarga hacia edades mayores, como ha ocurrido, los nuevos cálculos apuntarán a más longevidad. Es decir, en la medida que quienes nos preceden vivan un mayor número de años, hace muy probable que nosotros viviremos aún más que ellos. Por eso, cuando ese nieto recién nacido alcance los 79 años es factible que la esperanza de vida al nacer ronde en ese entonces los 100 años.

Ahora te pido que observes las siguientes gráficas donde se comparan las pirámides de edades de 1950 y la que probablemente exista en 2030. Fecha que no nos debe parecer muy lejana, pues casi equivale al tiempo que ha transcurrido desde el año 2000, cuando nos preocupábamos de todos los posibles efectos cibernéticos que traería la llegada del nuevo milenio. ¡Parece que fue ayer!, ¿no es así?

Pirámide de edades

La primera diferencia entre ambas gráficas es que mientras la primera luce como una pirámide, la segunda parece la silueta de un edificio moderno, lo que refleja el efecto acumulado de la reducción constante que ha tenido la tasa de natalidad. Por ejemplo, en 1950 la población comprendida entre 0 y 4 años representaba alrededor del 15% del total, mientras que en 2030 apenas rebasará el 5%

La segunda diferencia es el área de los triángulos que están por encima de los 65 años, donde la que corresponde al año 2030 es claramente más grande, lo que significa que este segmento de la población será proporcionalmente mayor y mucho más numeroso, porque el número de habitantes alcanzará los 126 millones contra los 27 que había en 1950.

La evidencia estadística claramente señala que nuestra vida como adultos se ha alargado y que continuará haciéndolo. Hoy, en una familia pueden convivir fácilmente tres generaciones de adultos, antes sólo lo hacían dos. Por ende, las preguntas que nos hacemos son: ¿en dónde, dentro de esta adultez más longeva, pondríamos la frontera con la ancianidad?, ¿es válido seguir metiendo en el costal de los adultos mayores (¿cuáles serán los menores?) a todos los que rebasan los 65 años? ¿A qué edad una persona deja de ser productivo? ¿Adulto mayor y anciano son términos equivalentes?

Muchos países europeos cuyos planes de pensiones establecen un beneficio definido momento de la jubilación —un porcentaje del promedio de los últimos salarios—, han tenido que alargar la edad de retiro a 67 años, lo que con toda seguridad seguirán haciendo en un futuro cercano.

En México, el sistema de cuentas individuales establecido en 1996 a partir de la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) resolvió en parte el problema del financiamiento de pensiones, porque éste se basa en un esquema de alcancías donde a lo largo de su vida laboral el trabajador acumulará sus aportaciones y las de su empresa hasta cumplir los sesenta y cinco años. A partir de ahí, con lo que haya juntado disfrutará de una pensión escuálida —dos o tres salarios mínimos a lo más calculan los actuarios— que, desde luego, no será suficiente para sobrevivir. El SAR le permitió al Estado reducir las aportaciones que hubiera tenido que hacer de continuar con el antiguo sistema, pero a cambio trasladó el problema a los trabajadores porque pensionarse significará hundirse en la miseria. Ésta es una de tantas bombas de tiempo, donde el gobierno en turno prefiere mirar hacia otra parte; al fin que cuando eso pase, ellos ya nos estarán.

Sin embargo, el Gobierno aún tiene el problema de los trabajadores que empezaron cotizar en el IMSS antes de 1997 y que se jubilarán con la ley anterior, así como los casos, quizá más gravosos, referentes a los sindicatos del IMSS, CFE y PEMEX cuyas edades de jubilación y montos de retiro son en extremo generosos.

Pero cambiar la edad de jubilación es relativamente fácil, en comparación con las dificultades que existen para remover paradigmas y prejuicios que se crearon cuando era otra la estructura de edades del País, pero que permanecen en el imaginario colectivo, impidiéndonos afrontar las consecuencias de una realidad tan distinta como evidente.

Por ejemplo, hoy la edad promedio en México es de 27 años y, aun así, muchas empresas no reclutan a mayores de 40 años. ¿Quiere decir esto que las personas que tienen el edad promedio les quedan escasos 13 años para que se les considere “empleables”? ¡estúpido, verdad! En reiteradas ocasiones les he preguntado a los responsables de Recursos Humanos la razón de este tipo de límites, incluso menores, pero nunca he obtenido una respuesta inteligente. El prejuicio es antídoto de la razón.

La realidad es que existe un número creciente de mexicanos en edad adulta y cuya frontera se está extendiendo cada vez más. Millones alcanzan los 65 años en pleno uso de sus facultades y con la capacidad y experiencia para seguir agregando valor. Mal hacemos si vemos a ese grupo como material de desecho, porque de esa forma tiramos a la basura un capital humano invaluable cuya formación requirió tiempo, esfuerzo y muchos recursos. Veamos el caso de los Estados Unidos donde varios de los candidatos a la presidencia rebasan esa edad y ello no es un obstáculo para que compitan, por uno de los puestos más complejos que existen en la administración pública a nivel mundial. En política, como en otros ámbitos profesionales, las canas cuentan, y mucho.

Al ser la adultez la fase que más se está alargando en la vida del ser humano, deberíamos para aclarar las cosas, subdividirla en: adulto temprano, adulto medio y adulto mayor, para después seguir con el de anciano. Término este último que se ha desechado de nuestro vocabulario, no porque su significado no fuera congruente con la realidad, sino por haberle dado, como ha ocurrido con otras palabras, una connotación negativa.

De esta manera, podríamos revalorar la concepción y el alcance del denominado adulto mayor, cuya contribución a la economía se sigue necesitando, sobre todo porque ahora vivimos más años y se requiere que más sean lo que sumen y menos los que resten. Por otra parte, a nivel individual la salud mental requiere tener un sentido de realización, lo que a su vez previene enfermedades físicas que favorece la depresión que causa el no sentirse útil.

La edad es sólo registro de un tiempo pasado. Qué somos y de qué nos sentimos capaces depende de cada quien. He conocido viejos, algunos muy viejos que, pese a que acumulaban en la espalda pocos años de vida, se veían en este mundo, sentados, pasivos, a la espera de que el tiempo pasara y los demás hicieran algo. En cambio, he disfrutado a jóvenes que, aun llevando muchos años a cuestas, me han compartido su mirada fresca, su curiosidad intelectual que no toma por dado nada y su incansable espíritu renovador. De ellos aprendí que, en la vida, jóvenes son aquellos que abren la estela y viejos quienes se dejan arrastrar.

 

Tú, ¿qué ves en esta fotografía?: el cadáver de un niño yace sobre la costa turca

Niño sirio ahogado

La quietud del mar da una nota de solemnidad a la muerte del niño que yace sobre la costa de Turquía. El agua guarda silencio. Apenas, a escasos metros, se aprecian los restos del naufragio. La distancia se antoja absurdamente breve; sólo un corto trecho de recorrido y hubiera salvado la vida.

¿Por qué se ahogó si llevaba un chaleco salvavidas? No se sabe. El tráfico de personas lucra con las penurias de los que menos tienen y no conoce de escrúpulos. Para los traficantes, el migrante ilegal es un cliente efímero cuya vulnerabilidad explotan para maximizar sus ganancias, sin importarles las condiciones de la travesía y, menos aún, si llegan salvos a su destino.

Qué les importa a esos traficantes de la miseria, si quienes buscan refugio terminan asfixiados en un contenedor o ahogados por viajar en embarcaciones precarias con falsos chalecos salvavidas, de cuya inutilidad las víctimas terminan advirtiéndolo demasiado tarde, como quizá les ocurrió a los padres de ese niño que, ingenuos, habrían sacrificado algo de su escaso dinero con el afán de protegerlo.

Aunque la reiteración de una tragedia mengüe nuestra capacidad de asombro, no debe dejar de indignarnos que siga ocurriendo. Si permitimos que nuestra piel engrose, le estaríamos dando a las víctimas un valor decreciente, incorporaríamos su muerte a una normalidad inaceptable y brindaríamos a quienes la provocan, la complicidad de nuestro silencio.

Aunque la causa inmediata de la muerte de ese niño fue el ahogamiento, ésa no es la verdadera razón que acabó con su vida. Es la disputa del territorio de su país por parte de distintos intereses, lo que obliga a miles de sirios a asumir riesgos mayúsculos con el único propósito de sobrevivir.

La política internacional se juega con ambas manos; con una se pega mientras la otra se extiende. La diplomacia es el arte de la hipocresía. Sobre lo que sucede en territorio sirio, las grandes potencias han estado por años involucradas, a lo que ahora se suman Arabia Saudita e Irán.

Siria, aun siendo un pueblo milenario, tiene, como país independiente, menos de ochenta años. La brevedad de su historia contrasta con la cantidad de situaciones extremas que se han dado a lo largo de ella.

Las potencias venden armas, tiran bombas y, al mismo tiempo, llaman a las partes en conflicto, que son de facto sus peones en el campo de batalla, a hacer la paz. Pero cada uno quiere hacerla una vez que obtenga la máxima ventaja sobre su enemigo. Por eso es difícil hacerlos sentar a la mesa.

Los refugiados son ajenos a las causas del torrente que los expulsa. El culpable de la muerte de miles de ellos no es la mala suerte, sino la codicia de quienes los hacen caminar en la orilla del precipicio asediados por todo tipo de buitres

Por último, me pregunto: ¿Dónde está ahora ese México generoso que a principios del siglo pasado acogió a cientos de libaneses, palestinos y sirios que huían de la bota del Imperio Otomano que a sangre y fuego controlaba los territorios que ocupaba? Hoy en cambio pedimos para los compatriotas que abandonan el País, lo que no somos capaces de ofrecer a quienes desean ingresar al nuestro; que los acojan.