La verdad sobre el caso Harry Quebert; reseña

Harru quebert

Después de varias novelas no publicadas, Joel Dicker decidió elaborar una más; aunque fuera para despedirse de una carrera de escritor que no lograba tomar vuelo. Así, escribió “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.

Lo que este joven suizo no imaginaba es que su obra resultara un éxito mundial y que obtuviera, entre otros, el Premio de Novela de la Academia Francesa, el Lire y que quedara a un voto de lograr el Goncourt, reconocimiento cuya relevancia deriva del proceso de selección, que no de la recompensa monetaria que apenas representa diez euros.

Quizá, al pensar que era su último intento como escritor, la novela de Dicker parece haber sido escrita con la intención de que, una vez publicada en francés, podría con facilidad traducirse y venderse en el mercado de habla inglesa, al que parece estar destinada.

Así, “La verdad sobre el caso Harry Quebert” es un thriller de corte americano, ambientado en un pequeño pueblo imaginario; Aurora, localizado en el noreste de los Estados Unidos, además de que, como telón de fondo, se menciona a personajes de la política estadounidense; desde Nixon hasta Obama.

El argumento gira alrededor del asesinato de una niña de quince años, que había sido declarada como desaparecida treinta y tres años atrás, y cuyos restos son descubiertos de manera accidental en el jardín de la casa del famoso escritor, Harry Quebert, a quien, dadas las circunstancias, se le culpa de inmediato del asesinato.

A partir de ese momento, el joven escritor Marcos Goldman, que consideraba a Quebert como su maestro y al que recién había acudido en busca de ayuda, porque después de publicar un éxito literario estaba padeciendo el síndrome de la página en blanco, decide, como un gesto de gratitud, asumir el papel de detective para desentrañar el crimen y probar la inocencia de su admirado mentor.

La trama es entretenida y mantiene la tensión narrativa. No es lineal, los flashbacks están bien intercalados y no confunden al lector, quien en la medida que avanza las páginas logra atar los cabos sueltos que el autor le fue dejando en los primeros capítulos.

Sin embargo, hay fases donde la argumentación se rumia demasiado antes de introducir un nuevo giro. Esto ocurre sobre todo en la fase final de la novela, que, por cierto, está precedida, como ocurre en el inicio de cada capítulo, por un consejo que alguna vez le dio Quebert a Goldman. En este caso le sugiere que sorprenda con un giro argumental de último minuto. En lo personal, considero que uno es suficiente, pero más de uno es una exageración, por lo que se corre el riesgo de provocar incredulidad.

Como ocurre con muchos thrillers americanos, la trama bordea, y en ocasiones rebasa, los límites de la verosimilitud, lo que demanda la indulgencia del lector. Desde luego que toda novela es un engaño, pero como lectores queremos que se nos engañe de manera verosímil. De otra suerte, nos apeamos de la trama y la empezamos a mirar desde lejos.

En síntesis, “La verdad sobre el caso Harry Quebert” es una novela recomendable para quienes gustan de largas y abigarradas tramas de suspenso, creado a partir de interrogantes y opciones que el autor pone frente al lector como una carnada para atraparlo hasta el final, sin que éste ponga demasiado en empeño en juzgar la consistencia de algunos giros argumentales.

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Joel Dicker

Alfaguara 2013

7 pensamientos en “La verdad sobre el caso Harry Quebert; reseña

  1. Alfredo Coincido con tus consideraciones, sin embargo me pareció entretenida Ya leíste su siguiente libro?. El corte es similar, un thriller ubicado en EU y también poco verosímil

    Un abrazo

    Enviado desde mi iPhone

  2. Hola Alfredo. Buena reseña de la novela. Cambiando de tema a lo politico. Que puedes comentar del discurso de Peña Nieto en Cancun? Creo que es un foro internacional de economia de Am Latina. Saludos

  3. Totalmente de acuerdo. Es un libro que empiezas a leer y no quieres dejar de leerlo, pero tampoco quieres que termine. Lo único que no me gustó fue la traducción. Deja mucho que desear.

  4. Un saludo después de tantos años, Alfredo. He leido algo tuyo y veré de hacerlo con este que analizas. UN abrazo!!!

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